Ópera bufa

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El telón se abre en el Senado. La gran sala está repleta para presenciar la comparecencia de Mariano Rajoy. No está presente el principal personaje “el tesorero infiel”, pues permanece entre  los bastidores  de Soto del Real cantando su “ adiós a la vida… buena”  y amenazando a sus mentores con una mala vida.

 

Coro: “Ay, ay, ay… canta y no llores

Porque cantando se alegran,

cielito lindo, los corazones

 

Personaje central: barítono que no quiere cantar. Sólo repetir este estribillo: “me equivoqué con el tesorero infiel, me equivoqué”.

 

 

“Se equivocó la paloma-en este caso, palomo-, se equivocaba

Por ir al norte fue al sur, creyó que el trigo era agua

Se equivocaba”

Si lo que pretendía era transmitir un mensaje, lo único que consiguió fue evidenciar sus mentiras pero él insistía en su inocencia alegando que se equivocaba.

 

“Creyó que el mar era cielo, que la noche la mañana

Se equivocaba, se equivocaba”.

 

La comparsa aplaude a excepción de director escénico, “el abuelo de la familia Monster”, que como no puede aplaudir derrocha arbitrariedades, prohibiciones y llamadas al orden a derecha e izquierda. Perdón, quiero decir sólo al ala izquierda donde proyectaba su autoritarismo. Ya se sabe: es cosa de “familia”.

 

La comparsa, además de aplaudir al barítono, patea, insulta y amenaza a quienes  se oponen a una representación en la que únicamente se desafina.

 

El barítono en un do de pecho afirma que no dimitirá.

 

“Se equivocaba, se equivocaba”

 

 

La calle se desespera. Se barrunta la tormenta. Será un alivio para tanta tensión y para tanto bochorno.

 

“Se oye el murmullo

Del vendaval

Quien pudiera salir de aquí

Con este temporal”

El bajo, ese amigo “fiel” que acompaña en los dúos al barítono, alardea de su voz y con imperfecta entonación, desprecia, veja e intimida a un sector del patio de butacas que representa al pueblo. El amigo “fiel” lanza un último gorgorito llamando “marrulleros” a quienes no están de acuerdo con ellos, que fue como decir decir:

 

“Anda, y que te ondulen

con la ‘permanen’

y pa suavizarte, que te den…’col-crém’

y si te sofocas tómalo con seltz!”

El barítono desentona y se equivoca ahora definitivamente: le da las gracias al “amigo fiel”.

Se cierra el telón dándose por finalizado el escándalo, la corrupción y la estafa que se está haciendo a la ciudadanía. Evidentemente, ellos mismos se avergüenzan de salir a saludar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A LA CALLE

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A LA CALLE

 

 

Ya basta de recorrer los pasillos de madrugada, buscando hipotéticos libros en la biblioteca, de pensar en proyectos imposibles o de escribir páginas intrascendentes e insustanciales.

¿Por qué lo hago? Me he preguntado.

He encontrado la respuesta esta mañana hablando por teléfono, cuando la voz de Rajoy se ha impuesto a la de mi interlocutor con su tono pastoso, mesurado y didáctico. He mirado a la pantalla del televisor por encima del ordenador y he visto sus ojos de loco, que en ese momento presentaban una gruesa franja blanca y densa, que asomaba del parpado superior al mirar hacia abajo. Algo que hace frecuentemente, como los animales cuando recelan. Debe ser el lugar donde esconde sus mentiras. Estaba diciendo:

"Un estado de derecho no admite chantaje".

He dejado colgado a mi interlocutor al otro lado del hilo telefónico para centrarme en aquellas palabras que me sonaron extrañas, casi misteriosas.

¿De qué país estaba hablando?

Cuando lo ha repetido por segunda vez me he dado cuenta de que hablaba de “su estado de derecho”, su feudo, como también le podríamos llamar. ¿Y por qué chantaje? El chantaje supone que se saque a la luz, sin contar con la voluntad o el permiso del interesado, algo que este tiene oculto porque le avergüenza, le perjudica o le supone grave prejuicio político, económico o legal. Si no existe motivo no puede haber chantaje.

En realidad, lo que quería decir Rajoy, guiado por su soterrada megalomanía, era la misma frase que dijo Luis XIV, mucho antes que él: “L'État, c'est moi“, el Estado soy yo, y bien puede traducirse como "el Estado es mío". Como un rey absoluto. A continuación fueron apareciendo sus mas próximos allegados en el gobierno para corroborar las palabras del monarca. Como por deformación profesional me es inevitable pensar en imágenes, aparecieron en mi cabeza las escenas de dos películas; en una veía a los ciudadanos agazapados en la arena de un circo romano y las puertas abriéndose, a un gesto de Rajoy para que salieran los leones a devorarnos. En la otra, unos pies sucios y mal olientes pisaban a los ciudadanos como si fueran uvas en una vendimia. He sentido escalofríos al pensar en lo que nos espera.

Porque vamos a ver; el desenfado con que nos hablan en las circunstancias en que se encuentran indican que se sienten seguros. ¿Seguros de qué? Naturalmente, de las fuerzas del orden, de las prohibiciones, comisarias y cárceles que amenazan a los que se rebelan; de su mayoría absoluta, por supuesto, y del Estado autoritario que están creando. También por los medios de comunicación que dominan, como TVE, para engañar a los más desvalidos, por ignorancia o credulidad.

Creo que es el momento de salir a la calle. Y miro el mapa y voy de autonomía en autonomía. Paseo la vista por Andalucía por la agudeza de los ciudadanos, por su creatividad, por sus poetas, sus escritores y sus artistas. Especialmente por sus jornaleros, que han luchado tantas veces por la justicia y la libertad. Ahora les pido que continúen en la lucha. Lorca todavía esta vigente. Recuerdo el verso en el que dice:

“Si tu madre tiene un rey, la baraja tiene cuatro: rey de oros, rey de copas, rey de espadas, rey de bastos.

Corre que te pillo, corre que te agarro, corre que te lleno la cara de barro”.

Que no te pillen, que no te agarren, que nadie te tire tierra a la cara, que no se te prive de lo que tienes derecho a recibir, de tus jornales, sin pobreza.

Que tus niños puedan comer tres veces y más, si tienen hambre, con bicicleta o sin ella.

Dirijo la mirada a un armario bajo que tengo en mi habitación. Me recuerda a un día en Oviedo, en una gran sala llena de hombres decididos, valientes y aguerridos, que después de hablar mucho me besaron y abrazaron con cariño y respeto. Eran mineros. Me hicieron un regalo que es precisamente lo que se distingue sobre la estantería: un minero de bronce con una pala en la mano inclinado para sacar carbón. Recuerdo lo último que hice en televisión: “La historia de una maestra” de Josefina Aldecoa. En la peana de la figura hay escrito, en una chapa de plata:

“En reconocimiento a tu lucha – Asturias 2001”

Quizá ellos no se acuerden de mi pero yo no los olvido. Me indigna pensar en su mal pagado esfuerzo, en su paro, en su mirada noble, en sus manos, y a veces en sus pulmones tiznados de negro. Les pido que reivindiquen todos y cada uno de sus derechos. Así, de norte a sur, sigo por todas estas tierras que hoy manifiestan como pueden sus dificultades, su hambre y su dolor.

También  dirijo mi mirada a Cataluña que pide sus derechos de libertad por los que tanto suspira; y a Euskal Herria, donde vivo, que pretende lo mismo, justamente.

Mientras los parados buscan infructuosamente trabajo, las familias cavilan para dar de comer a sus hijos y los aguaciles y la policía llaman a las puertas para desahuciar a quienes los bancos han estafado de mala manera, los del “Estado de derecho” roban y roban y roban de todas formas y maneras. Un abogado que estuvo presente en el último juicio de Bárcenas habló “de una orgia de dinero negro”. Dinero nuestro, de las privatizaciones de los bienes públicos, de las comidas de los niños, de las familias en la calle, de los jóvenes que ni encuentran trabajo ni pueden estudiar, de los enfermos sin hospital, de los emigrantes sin seguridad social, de la seguridad social sin médicos, de los cuidados que necesitan los que no son capaces de cuidarse por sí mismos. Cuatreros avariciosos que viven del dolor ajeno, de explotar seres humanos. Cualquiera de ellos les da cien vueltas en bondad y decencia. Es fácil darles no cien, sino mil vueltas, porque ellos la bondad y la decencia la desconocen. Se creen buenos porque van a misa y obligan a las mujeres a parir quieran o no.

Todo cuanto he dicho es muy grave, pero aunque parezca mentira, su gravedad se acentúa cuando se piensa que los pies que pisan las uvas y las garras que rasgan las carnes, se ensañan con el honor y la dignidad de los jornaleros, de los mineros, de los universitarios que no pueden seguir estudiando, de los niños que en algún momento puedan llorar de hambre. Honor, dignidad, respeto, que merece cualquier ser humano menos los que viven de explotar y hacer sufrir a otros.

En el poemario “España en marcha” Gabriel Celaya escribe estos versos, que Paco Ibáñez ha cantado en escenarios de todo el mundo:

“A la calle, que ya es hora, de pasear nuestros cuerpos, y mostrar que pues vivimos, anunciamos algo nuevo”.

Y a algo nuevo es a lo que me quiero referir. Hay que echar a Rajoy y a su gobierno. ¿Nos quedamos con el PSOE o aceptamos el extremismo conservador de Rosa Diez?. Queda poco donde escoger. Hay que buscar lo limpio, lo inmaculado, lo que esta todavía casi sin estrenar, o sin casi; hay que buscar lo joven, lo nuevo, lo que todavía respira utopías y sueños.

Jóvenes, vosotros tenéis la palabra. No os dejéis engañar más. Tened en cuenta que “el enemigo” esta bien reflejado en un artículo que leí hace pocos días en “El Diario Vasco”, una entrevista que le hacían a un médico cuyo nombre es Santiago Dexeus.

“En España el talante falangista sigue vivo, faltan escrúpulos y sobra prepotencia, como si la chulería fuera virtud”

Es preferible no mirar atrás y ver el mundo de otra manera. No hay nada que perder porque lo peor ya lo tenemos. O tal vez no, porque todavía pueden llegar los últimos coletazos de un sistema que agoniza. ¿Se puede esperar algo bueno? No pierdo la esperanza porque pienso que sí. Puede venir algo bueno si lo hacemos nosotros, si pese a quién pese, y caiga quién caiga somos capaces de hacer lo nuevo: que lo que está por venir sea un "porvenir" que merezca la pena vivir y morir por el.

Os estoy hablando de la revolución, el gran cambio. Es la única forma de luchar contra el sistema, contra los partidos de turno si no se integran en la revolución. Es el momento exacto. Hay que tenerlo en cuenta, porque si no estamos prevenidos nos podemos arrepentir.

No sé cómo se hace la revolución, pero el movimiento se demuestra andando. Supongo que tampoco lo sabían los revolucionarios franceses, ni los rusos.

Termino con un refrán de una abuela mía que se ajusta a estas palabras como anillo al dedo. Cuando había una situación de desconcierto, de duda o de incredulidad, solía decirnos: "¿O cenamos o muere padre?".

 

Rajoy ha terminado su intervención diciendo que el país está "politicamente estabilizado". Sin duda, habla de otro país.

No obstante, para el jueves 18 a las 20h están convocadas concentraciones delante de los locales del PP.

Que allí nos veamos todos.

 

HACER HISTORIA

HACER HISTORIA

 

Serrat hizo celebre los versos de Antonio Machado “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

 

Últimamente pienso con frecuencia en la historia; especialmente en el terrible siglo XX que me tocó vivir. A su final, se habló mucho de una nueva era, aunque fuimos pocos los que nos lo creímos porque con el pasado siglo no se iba también su mas peligroso inquilino: el capitalismo, que dio origen a dos guerras mundiales con millones de muertos, a un holocausto; que puso de manifiesto que el ser humano es capaz de las mayores atrocidades, que su crueldad no tiene limite y su maldad tampoco; capaz de mentir, robar, matar, de acabar con la naturaleza, con la cultura, con la libertad…

¡Que historia terrible la que sufrimos!

 

Me encuentro ahora desconcertada y con muchas ganas de llorar, aunque debo de reconocer que la rabia me puede más que la pena, y querría transmitiros los motivos que me llevan a un estado de ánimo tan indeseable: Se desencadenó ayer, aunque en los últimos dos años no es la primera vez que me encuentro tan sublevada, pero vamos al ahora mismo, mejor dicho a las ultimas horas. En la campaña de dimisión del PP y de su presidente Mariano Rajoy se recogieron firmas: Al parecer dos millones. A mi y a otras personas que conozco nos fue imposible firmar porque dicen que disminuyó la potencia de internet ralentizándose, aunque de esto no entiendo. Haciendo imposible operaciones tan simples como poner una firma. Yo tengo un ordenador que no se bloquea. Y además no era el ordenador lo que estaba bloqueado, sino las paginas en las que quería entrar, concretamente las relacionadas con el tema de la dimisión. Había tweets que aparecieron  y desaparecieron al poco tiempo, y era muy complicado tomar contacto con Facebook. Tuve la angustiosa sensación de que se estaba interviniendo en internet y me di cuenta de lo valioso que es tener una forma de comunicación como los medios sociales.

 

También debieron “bloquearse" ;) las televisiones, las radios y la prensa online porque en ninguno se oyó ni un solo comentario sobre la convocatoria que había en las sedes del del PP. Concretamente en Madrid a las 20,00h en Génova y a las 21,00h en Sol. Solo ha habido, no recuerdo donde, un mínimo comentario sobre “centenares” de personas, algún "altercado" con la policía y "varias" detenciones.  Aunque el silencio voluntario es ya una actitud normalizada.

 

Fueran las convocatorias un éxito o un fracaso los ciudadanos tenemos derecho a saber cuánto suman varios cientos, si cargó la policía,  y de qué manera y en qué forma, y quiénes y cuántos son los detenidos. Teníamos derecho a saberlo en directo porque la convocatoria la hacían jóvenes que se jugaban mucho por el bien de todos y se lo merecían. Jóvenes con coraje y entendimiento para saber lo que esta pasando y luchar en su nombre y el de todos nosotros. Teníamos derecho igualmente a saber como actuaron las fuerzas de seguridad y con que grado de impunidad, puesto que este punto esta llegando ya demasiado lejos y nos concierne a todos los que nos ha tocado hacer historia en momentos tan ingratos como estamos pasando: es decir al pueblo. En cuanto a los detenidos, nuestras hijas hijos, hermanas hermanos, amigas  y amigos que tenían toda la razón al pedir que se marche de una vez esta gente que abusa de su poder, y a los que solo sus adictos y sus esbirros tienen respeto y consideración. Las personas decentes –y me considero una de ellas- no sentimos ninguna de las dos cosas.

 

A mi me enseñaron que mentir era grave, que conducía al desastre, a la desconfianza y al atropello. La Iglesia a la que son tan aficionados “nuestros lideres” pone como condición, para dar la absolución a quien se confiesa de robo, “que es necesario restituir lo robado”. Es decir que no basta con ponerse mantilla en la procesión, ni con plancharse el bigote “cuando se salta el charco”, ni con conocer el camino a Ginebra, ni con pertenecer a la élite de la sociedad aristócrata. Porque en el caso de la aristócrata de clase adinerada tiene los modales más refinados, y a lo mejor no miente cuando dice que no roba, pero como mentir sí miente, no nos lo podemos creer. Con título o sin título son todos de la misma calaña. Al menos yo los quiero a todos lejos, cuanto más mejor.

 

¿Justifica esto mi desconcierto y las ganas de llorar, mi ira, yo diría mi furia? Explicaré los motivos y a lo mejor va y resultar que tengo razón: Primero una guerra civil, después cuarenta años de dictadura, a continuación una Constitución que hace agua por cada uno de sus poros y una transición que no fue violenta si como tal se cuentan solo los muertos, que hubo algunos asesinados por la extrema derecha –abreviando- y así de Franco a Franco, guerra, dictadura, monarquía; de Franco a Franco y me toca. Y me seguirá tocando si no lo impido.

 

No hablo ya de sanidad, educación, reforma laboral etc., porque esto ya lo sabemos de sobra. Dejo para otro día el desprecio que significa para las mujeres la actitud de nuestro ministro de injusticia al retirar del mercado los anticonceptivos validos y querer modificar la ley del aborto. Tampoco de Bárcenas, que  al final va a servir de tapadera. Me refiero, concreta, abierta y claramente a que la situación que estamos viviendo, cada día me recuerda mas a la Italia de Mussolini: Tuvo mayoría absoluta, y taimada y lentamente fue robándole al pueblo sus derechos y todas sus libertades. La censura -¡maldita sea!- saca su cabeza de arpía y sirviéndose de pretextos como la seguridad, la concordia y la conveniencia pública, espía, oculta, invade la televisión, las radios y los periódicos que se dejan, que son casi todos. Cercena y resquebraja la sensación de felicidad que uno siente cuando de mañana sale a la calle y recibe la primera brisa, que es como la garantía de que, mujer u hombre, vive y es libre (especialmente si va camino del trabajo).

 

Amigos: estamos en la vía recta de un asqueroso fascismo. Y lo grave, lo que debemos pensar es que no empieza ni ahora ni aquí; ha empezado hace tiempo preparado y dispuesto por los que nos quieren esclavizar para su beneficio. Será de repente y ya será tarde, por eso mi desconcierto y mi rabia, porque me siento impotente, inútil para impedir lo que parece irremediable. Pero no debe serlo porque, en definitiva, somos los ciudadanos quienes con dificultades, riesgos y lucha hacemos la historia. Los que decimos en un momento dado “hasta aquí hemos llegado”. Y me temo que ese momento ha llegado ya.

 

Quiero pediros algo a quienes me seguís, o me leéis, en las redes sociales: Prestad atención a los medios de comunicación y enviad vía internet –también para quienes os siga o lea- la noticia que llegue a vosotros omitida, cortada o manipulada. También creo que seria útil para conocer dónde estamos, que todos aquellos que saben como y donde se entregaron los dos millones de firmas, el comportamiento policial y que pasó con los detenidos lo cuenten lo antes posible; Se trata de dar forma a los molinos de viento para convencernos de que no son gigantes. Nuestro gobierno ni nos quiere ni nos respeta aunque como ciudadanos merezcamos lo contrario, pero nosotros les detestamos y soñamos con verles desaparecer.

 

Ni el miedo, ni la cobardía, ni la comodidad, ni el abatimiento deben formar la historia que un día quisiéramos representar, porque es la nuestra: Hay que hacer historia y no dejar que también nos la roben.

 

 

Lolo Rico

 

LOS RICOS COMEN MARGARITAS

 

LOS RICOS COMEN MARGARITAS

 

 

“En el principio existía el Verbo y el Verbo era Dios”. El ministro de educación José Ignacio Wert, debe conocer esta frase de los textos sagrados que el ha debido leer mas de una vez. Y si no me equivoco el Verbo es la palabra y la palabra es la expresión del pensamiento y el pensamiento la exposición del conocimiento y la inteligencia. Tampoco creo cometer error al decir que no es la inteligencia lo que da forma a la palabra, sino esta la que configura la inteligencia. Mientras mas palabras le llegan a un niño mas se desarrolla su capacidad intelectual.

El ministro Wert o se cree omnipotente y decide quien tendrá mas potencia intelectual, o bien considera que Dios es un privilegio de los ricos  y que solo ellos tienen derecho al pensamiento, a la capacidad de reflexión, a ejercer la crítica, a juzgar que es lo bueno y que es lo malo, lo mejor o lo peor, lo justo o lo injusto, lo necesario o lo intrascendente, y además a imponerlo. El ministro Wert castiga sin remedio a los menos favorecidos por la fortuna, cuando no tienen la nota precisa que él marca para aprobar las asignaturas y, en consecuencia, los cursos, diciéndoles que no sirven para estudiar. Así los que carecen de medios económicos tendrán que agarrarse a la Universidad con uñas y dientes, con una escuela de escasos recursos y con desnutrición. El Dios de los ricos protege a estos de la ignorancia con colegios fastuosos, profesores particulares y todo tipo de ayudas.

Es decir, que no estudia quien quiere, sino quien puede porque así lo designa el ministro Wert. A el lo que si le inquieta es que se vaya a misa los domingos. Tampoco juntos pobres y ricos que para eso cada barrio tiene su iglesia, y como estímulo prioriza la religión sobre cualquier otra materia. Ni matemáticas, ni física, ni ciencia, ni lengua: religión y una buena nota eso es lo que cuenta. Aunque sea consciente que de esta forma lo único que conseguirá para el día de mañana será el hastió y el desprecio de unos ciudadanos ignorantes que el propio ministro Wert ha condenado al fracaso como personas, como seres humanos, que sin capacidad para pensar no puedan decidir, no ya su religión sino su destino.

Sí; posiblemente el ministro Wert conoce bien la Biblia y la utiliza según su libre albedrio pero desconoce que una gran cantidad de hombres ilustres, sabios, científicos, grandes artistas y prestigiosos empresarios  no llegaron a tener una buena nota en toda su vida escolar. Por citar algunos remitiré a Charles Darwin, a Albert Einstein, a Thomas Edison, a Giuseppe Verdi, a Claude Debussy, a Gustave Flaubert, a Paul Cézanne, a Pablo Picasso, a Salvador Dalí, a Jack London, a Jean Cocteau, a Agatha Christie, a Charlie Chaplin, a Abraham Lincoln, a Winston Churchill,  a Jhon Lennon y a Walt Disney; y solo son algunos ejemplos.

Ministro, con  usted ni siquiera un gran empresario –y artista- como Walt Disney habría sido nada mas que pobre y creyente. No sé porque me dirijo a usted directamente, cuando antes que a usted prefiero a cualquier participante en las redes sociales ¿Por qué? Porque a usted le desprecio ¿Por qué? Porque esta destrozando el futuro de nuestra sociedad. No nos engañe mas diciéndonos que ese limite que impone para aprobar los estudios es para estimular ¿a quien? Es mentira, e insisto, usted lo sabe.

Creo que lo mas importante que existe en la vida es la libertad y el conocimiento, y estoy harta de oír necedades. Me permito retarle, perdone el atrevimiento, a mantener conmigo una conversación pública sobre el fracaso escolar para que cada individuo que la presencie o escuche pueda decidir por si mismo la verdad de sus palabras y de las mias.

 

Gritando y leyendo

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La mayor parte de mi vida la he pasado trabajando para, y a veces con, niños. Les quiero. Les entiendo. Comprendo que muchas cuestiones que se les reprochan están motivadas por la incomprensión de los adultos. Creo que conocer la infancia me ha enriquecido notablemente; me ha llevado a analizar mi propia niñez y a saber aceptar como fue y que he ido dejando por el camino. También me ha acercado a los otros permitiéndome pensar en ellos cuando no eran ni actrices ni escritores ni científicas ni catedráticos ni tampoco mis amigos: cuando eran simplemente niños.

 

Lo más importante de la infancia es que se crece y uno se hace mayor, como lo más importante de un edificio, se debe a la consistencia y calidad de sus cimientos. Que quienes son hoy niños y adolescentes alcancen la madurez poseyendo la capacidad de conocer y razonar es, desde mi punto de vista, lo mas importante que puede lograr un ser humano ¿Por qué quiere ponerlo tan difícil el ministro de educación y cultura, José Ignacio Wert,? ¿Cómo espera conseguir una sociedad desarrollada y fructífera? Posiblemente no le interesa.

 

Llegar a ser sabio, ¡qué antiguo suena! ¡Qué pasado de moda nos parece la sabiduría cuando escuchamos a nuestras ministras y ministros, que apenas saben hablar porque tampoco saben qué decir, al presidente del gobierno que farfulla entre dientes para esconder mejor las mentiras debajo del bigote; o vemos esta televisión de rancio españolismo con sus toreros y ganaderos de alta alcurnia, sus tonadilleras, señoritos ricos, mujeres garbosas y demás flora y fauna de la patria!.

 

Si echo la vista atrás, me doy cuenta de que siempre, desde que tengo uso de razón, quise que la sabiduría fuera el objetivo de mi vida. No lo he conseguido pero cuando oigo exponer al ministro Wert sus conclusiones sobre las reformas educativas, comprendo que, comparativamente hablando, he llegado muy lejos. ¿Como puede uno creerse que el ministro es tan tonto como parece?, me inclino a pensar que mas bien es que no quiere. Las razones que da para cambiarlo todo, para acabar de estropear lo que ya estaba mal hecho, convirtiéndolo en un desastre total, son fáciles de rebatir y voy a hacerlo ahora mismo pese a que seria suficiente citar a Bruno Bettelheim, Walter Benjamin, Jhon Berger, Alberto Manguel, Bertolt Brecht, Hanna Arend, María Zambrano, Carmen Martin Gaite, José Luis San Pedro, y una larguísima, inconmensurable, lista de intelectuales que opinan exactamente lo contrario; quizá el lo desconoce.

 

Wert alega que son los padres quienes le piden el cambio de sistema educativo. Lo hemos visto claro en las manifestaciones que, precisamente en contra de su ley, han sido un clamor en muchos lugares exigiendo una educación justa y libre que no privatice la enseñanza publica, por la que estamos muchos dispuestos a luchar.

 

El ministro basa su razonamiento en el fracaso escolar pero parece desconocer que para saber hay que estudiar y para estudiar hay que leer. La falta del hábito lector imposibilita el enfrentarse con éxito a libros de texto. Se considera que se aprende a leer cuando se conoce el alfabeto y se sabe que la 'm' con la 'a' es 'ma', pero no es tan sencillo; si no se adquiere el habito de la lectura uno esta destinado a ser un analfabeto funcional. Es decir, que leerá y escribirá pero apenas entenderá lo que lee, y escribirá siempre mal. El analfabetismo funcional está mucho más extendido de lo que podemos pensar y se esconde detrás de la mayoría de la frustración escolar. Si uno no entiende lo que lee tampoco puede leer con agilidad, con soltura y, en consecuencia, con interés, aquellos libros que deberían producir placer por tratarse de libros para entretener, mucho menos los que exigen un esfuerzo de concentración y se caen de las manos de puro aburrimiento. Sin embargo, el precio de los libros no esta al alcance de todas las economías pero no me consta que se subvencionen editoriales y librerías y que se apoyen las bibliotecas publicas y, muy especialmente, las de las escuelas. O sea, se aísla el libro y a los lectores del conocimiento y de la cultura, palabra que al parecer no figura en el vocabulario del ministro.

 

Por otra parte, el momento por el que atraviesa la gran mayoría de niños y niñas que no gozan de una situación económicamente desahogada, es de pesadilla: padres y madres sin trabajo y en riesgo de un inminente desahucio. Según las encuestas, un millón de niños vive en situaciones de pobreza. ¿Se puede estudiar cuando todo lo que te rodea es tan angustioso? ¿Están esas familias en condiciones de ayudar a los niños en su desarrollo intelectual, de darles ánimos, de leer con ellos? Incluso los que trabajan llegan a casa después de jornadas de explotación impuesta por empresarios sin escrúpulos. ¿Se dan cuenta estas criaturas de que cuestan muy caros sus estudios, que escasamente sus padres los pueden pagar, que el porcentaje de becas concedidas ha descendido de manera drástica? ¿Se sienten una carga?, ¿De dónde pueden sacar los libros escolares si no se los pagan? ¿Si la escuela publica, gracias a Wert, ni siquiera les puede dar de comer?

 

"Hay que hacer evaluaciones constantes", exige nuestro ministro. Si se las hicieran a él y presentara sus "cualidades" posiblemente sólo aprobaría el cinismo de su sonrisa, la insensibilidad de sus sentimientos, la superficialidad de su pensamiento, la intención de su fatídica ideología y la injusticia de sus decretos. Siempre que habla de evaluaciones continuas, justifica sus palabras aludiendo a un futuro rentable y a una solvencia económica pero nunca se refiere a estudiar por el placer de saber, a que te examinen para estimular los conocimientos. No se trata de engañarles diciendo que si estudian mañana serán ricos, porque nunca lo conseguirán con este gobierno salvo que sean corruptos. Bastante permisiva se está haciendo al respecto nuestra sociedad con los ejemplos que los medios gubernamentales, empresariales y bancarios les proporcionan. Hay que añadir también que las evaluaciones en las que tanto se juegan, con tanta exigencia y continuidad, crean a los alumnos tal tensión que sus capacidades intelectuales disminuyen notablemente y les abruma el estrés, convirtiéndose en obstáculo insalvables. No parecen situaciones optimas para alcanzar con éxito los aprobados.

Wert tendría que decir algo que desconoce, o que cuidadosamente oculta, que aprender a pensar es el camino que nos conduce a ser mujeres u hombres, serenos, justos, libres y solidarios... en definitiva, para crecer. Tal vez esto son terrenos en los que el ministro de educación y cultura, José Ignacio Wert, no se sabe mover.

 

No nos equivoquemos. Saber sí sabe, lo que sucede es que no quiere saber.

 

Aprovecho para contestar a Beatriz Jurado, presidenta de Nuevas Generaciones del Partido Popular, que ha afirmado que "PSOE e IU quieren jóvenes borregos que sepan gritar". En el programa "La Bola de Cristal" hicimos un falso anuncio donde salía balando un rebaño de ovejas y una voz en off exclamaba: "Si no quieres ser como éstas, lee". Hace unos pocos años, en una ciudad donde daba una conferencia, me llevaron a que viera una pintada que con gran acierto unía estas mismas palabras con un grupo de jóvenes bajo las siglas PP. Creo que Beatriz Jurado debería encabezar el "facherío" y el "borreguismo".

 

A los jóvenes del PSOE e IU, y felizmente a muchos más, sólo les puedo decir que "a palabras necias oídos sordos". Al deterioro de la democracia, a reformas laborales que hacen pobres, a desahucios que convierten en "sin techo" a familias enteras con ancianos y niños, a la privatización de la sanidad y de la educación, a la justicia de pago, a la amenaza del contrato único y a la oferta, para quitar el hambre de comer gusanos, escarabajos hormigas y moscas, hay que gritar. Gritar muy alto en contra de la injusticia y la falta de libertad es propio de hombres y mujeres que han leído y saben pensar. Yo os animo a seguir gritando y leyendo, gritando y leyendo... ¡Pues no faltaba mas!.

 
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